En Pasqual Arnella concebimos el diseño como un lenguaje. Un medio silencioso pero poderoso, que transmite valores, ideas y formas de estar en el mundo. Por eso, cuando nuestras piezas forman parte de proyectos como Tráfico de Modas 1980–1992. Arrebato, juego, familia, sentimos que el trabajo artesanal cobra un nuevo sentido: se convierte en herramienta para la memoria, en un gesto que dialoga con la historia, la creatividad y la emoción.
Esta exposición, que se puede visitar en el Centre Cultural La Nau de Valencia, es mucho más que una retrospectiva de una marca de ropa. Es un recorrido íntimo, afectivo y político por una época donde la moda fue un vehículo de expresión personal y colectiva. Un espacio donde lo estético era inseparable de lo vital.
Una exposición que habla de cuerpos, amistades y rebeldía
Tráfico de Modas no fue solo una firma de moda valenciana activa entre 1980 y 1992. Fue, sobre todo, una comunidad creativa, un grupo de afinidades electivas que entendía el vestir como un juego, una declaración de intenciones, una forma de abrir espacio a lo diferente.
En plena transición democrática, cuando el país ensayaba nuevas libertades y formas de ser, Tráfico de Modas apostó por una propuesta radicalmente original. Ropa sin género, patrones teatrales, tejidos reciclados, talleres autogestionados, colecciones que desafiaban el mercado convencional. Todo desde una mirada festiva, crítica y profundamente artesanal.
La exposición recoge ese espíritu desde un enfoque transversal: moda, arte, diseño gráfico, fotografía, archivo personal… Los objetos se entrelazan con los recuerdos, las prendas con las voces. Es una muestra afectiva y política a la vez, que reivindica una forma de hacer y de crear en red, desde la complicidad y la libertad.
Nuestros bustos, elementos clave en esta escenografía
En este contexto tan cargado de significado, nuestros bustos actúan como estructuras al servicio de la narración. No son simples soportes para ropa: son presencias silenciosas que contribuyen a escenificar la historia, a darle cuerpo (literalmente) a las prendas, a sostener la memoria material de una época.
Para la muestra se han utilizado distintos modelos de nuestra colección, adaptados expresamente para integrarse en el montaje circular de la sala. Todos ellos fabricados artesanalmente con pasta de papel reciclado, un material que encarna nuestros valores: sostenibilidad, respeto por los recursos, y la belleza en la simplicidad.
Concretamente, en la exposición se han utilizado el modelo Haltia, un busto de mujer de líneas estilizadas, naturales y elegantes, y bustos de niño que destacan por su encanto y estilo clásico. El acabado en ambos casos ha sido en pintado antracita, y hemos incluido un sistema de suspensión integrado para su instalación aérea.
Los bustos han sido seleccionados por el equipo de Art i Clar, encargados del diseño y montaje expositivo, con quienes ha sido un placer colaborar. Su sensibilidad estética y su respeto por el relato curatorial nos han permitido adaptar nuestras piezas a un lenguaje escenográfico coherente, evocador y muy cuidado. Por ello, agradecemos a Art i Clar su confianza. Participar en esta exposición ha sido para nosotros una oportunidad para conectar con la dimensión simbólica del objeto artesanal.
Una prenda, un busto, un archivo: todos son fragmentos de una historia que merece ser contada con cuidado.
En Pasqual Arnella creemos en un diseño con alma, que escuche el pasado sin dejar de mirar hacia adelante. Y que cuando encuentra proyectos como Tráfico de Modas, se reafirma en su razón de ser.